Periodoncia

La Periodoncia abarca el diagnóstico y tratamiento de los problemas de los tejidos de soporte del diente, que son las encías (gingivitis) y el hueso adyacente (enfermedad periodontal o periodontitis). Los síntomas dependerán del grado de evolución de la enfermedad, sangrado de encías, problemas de aliento (halitosis), retracción de encías y en casos más avanzados movilidad dentaria… Sin embargo en muchas ocasiones estos síntomas pasan desapercibidos y sólo se detectan cuando el proceso ha avanzado de forma irreparable. Por ello es importante la revisión periódica profesional, detectaremos la presencia de placa dental calcificada y se procederá a su retirada.

El 90% de las problemas buco dentales provienen de la placa dental. Se trata de una masa de bacterias que se fijan sobre los dientes y las encías, muchas veces invisible pero que se calcifica muy rápidamente, siendo 48 horas suficientes para ello. La boca tiene más de 300 especies bacterianas. Se recomienda realizar una limpieza al menos una vez al año en su visita control. Es un acto indispensable tanto preventivo como curativo. La frecuencia es variable de una persona a otra.

Otro factor importante para la aparición de la enfermedad es el hereditario, recientemente se identificaron los genes de susceptibilidad a la periodontitits y esta susceptibilidad puede transferirse de padres a hijos.

Es importante destacar que la presencia de la enfermedad periodontal está asociada con el riesgo de padecer patologías generales: Infarto de miocardio, tensión arterial alta, partos prematuros, neumonía y está asociada a un mal control de la diabetes.

¿Cuáles son los tratamientos?

Los curetajes son la primera técnica propuesta para tratar los problemas periodontales. Su propósito es desinfectar los tejidos, eliminando la placa calcificada depositada debajo de la encía, esto se realiza mediante un instrumento parecido a una hoz y siempre bajo anestesia local.

Sin embargo, cuando los resultados no son suficientes, existen otras terapias, incluyendo las quirúrgicas.

¿Cómo mantener los resultados?

Para conservar el beneficio del tratamiento, deben ser realizados controles periódicos y limpiezas de mantenimiento. Este hábito deberá mantenerse toda la vida y seguirse con el mayor cuidado. Probablemente esta sea la fase más importante del tratamiento ya que sin la supervisión contínua y regular, estas enfermedades tienen riesgo de reincidir.